Nuestro Pueblo

Nuestro pueblo, Almonacid del Marquesado

Almonacid del Marquesado es un municipio enclavado en la comarca conquense de la Mancha Alta, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, distante 115 km de Madrid, 85 km de la capital de la provincia y 14 km de la autovía A-3. Cuenta con 469 habitantes (INE, 2012) en un único núcleo de población y su término municipal tiene una extensión de 47’3 km2. Su terreno cuenta con un relieve suave, de transición entre la Mancha y la Alcarria, con montes y cerros que lo alejan del típico paisaje llano manchego. La altitud de Almonacid del Marquesado sobre el nivel del mar es de 895 m. Su red hidrográfica es muy modesta, con dos arroyos que drenan sendas depresiones a al Este y el Oeste del núcleo urbano, ambos afluentes del río Cigüela. El propio pueblo cuenta con un manantial que lo ha abastecido de agua desde que se conserva memoria, y del cual surge un arroyuelo que va a parar al mencionado río. La mayoría de su término se dedica a las labores agrícolas, aunque los documentos históricos nos muestran que durante el siglo XIX se roturó una gran superficie de dehesas, pastos y montes públicos que hoy han desaparecido. Hoy en día quedan algunos parajes que cuentan aún con el típico bosque mediterráneo, aunque en los últimos tiempos ha ganado protagonismo el pino frente a la encina por las labores de repoblación. 


El pueblo de Almonacid ha subsistido tradicionalmente de la agricultura y la ganadería. A pesar de que en tiempos pasados fueron bastante numerosos los pastores de ganado ovino y caprino, hoy en día es una actividad en claro abandono. La agricultura se basa principalmente en el cereal, cebada sobre todo, y el girasol, además de cierta cantidad de olivo el cual, en la mayoría de los casos, se cultiva para autoabastecimiento. La vid, con cierta presencia en el pasado, ha pasado a ser un cultivo muy reducido. Aunque la agricultura ha perdido peso como medio principal de vida de las familias de Almonacid, el hecho es que la gran mayoría poseen tierras de labor, estando el término bastante repartido entre sus habitantes, lo cual supone, en muchos casos, un complemento o ayuda a otras actividades y labores. Además de la agricultura, encontramos en Almonacid ciertos servicios e industria en los que se ocupan sus habitantes: bares y discoteca, casa rural y restaurante, tiendas de alimentación y otros artículos, estanco, carnicería, pescadería, frutería, taller mecánico, cerrajerías y herrerías, carpintería, clínica dental, clínica veterinaria, vivienda tutelada de mayores, empresas de construcción, grúas, taller textil, empresas de servicios agrícolas, empresa de autobuses, cajas de ahorro, funeraria,asesoría fiscal y laboral y peluquería.


El municipio cuenta con servicios básicos como colegio, consultorio médico, parroquia, recogida de basuras, biblioteca y centro de internet y vivienda de mayores. Además se desarrolla una labor asociativa que incluye asociaciones de jubilados, mujeres, juveniles, de vecinos, banda de música y escuela de música, cooperativa agrícola, peña madridista y atlética, junta de agricultores y coto de caza además de las cofradías religiosas de los Mayordomos del Cristo de los Milagros, Hermandad de los Diablos, Hermandad de los mayordomos de San Blas y Hermandad de las Madrinas de la Candelaria.


El pueblo de Almonacid no es una excepción a la tónica predominante en la comarca en la que se encuentra, y sufre un proceso paulatino de despoblación iniciado en los años 50 del siglo XX y que aún no se ha detenido. Es por ello que su población está envejecida y los nacimientos y matrimonios dentro del pueblo son escasos. Aun así, las personas criadas en el pueblo suelen volver asiduamente y muchos establecen aquí su segunda vivienda.Almonacid tiene un aspecto renovado, con construcciones de corte moderno que han ido sustituyendo el tradicional paisaje urbano compuesto por casas de piedra encaladas.


Además de las fiestas en honor a San Blas y la Virgen Candelaria, se celebran en Almonacid otras festividades y tradiciones:


-Santísimo Cristo de los Milagros, el otro patrón del pueblo junto a San Blas, el cual se festeja en el último fin de semana de agosto con verbenas populares, festejos taurinos, solemne misa y procesión y otras actividades lúdicas.


-San Antón (17 de enero), cuando los quintos cantan unas coplillas en la puerta de la iglesia y, antiguamente, se “calvaban” los gallos.


-“Los peleles” (domingo de resurrección) son muñecos confeccionados con trapos y paja que las niñas mantean por el pueblo cantando mientras los niños intentan quitárselo.


-Los Mayos (30 de abril), cantados por los quintos acompañados del pueblo en la puerta de la iglesia. Posteriormente colocan en la plaza del ayuntamiento de “la enramá”, un almendro que se adorna con pañuelos y naranjas.


-San Isidro (15 de mayo) fecha en la que se va en procesión a la ermita del santo y los agricultores preparan comida para todo el pueblo.


-Santa Lucía (12 de diciembre), con reunión de los vecinos en torno a hogueras hechas en las calles para comer, beber y saltar los mozos por encima del fuego.


La gastronomía típica de Almonacid es la propia de la comarca. Para las fiestas de San Blas y La Candelaria se elaboran unos dulces llamados “rosquillos”, con harina, manteca, aguardiente y azúcar, y “rosquillas”, una masa frita con huevo, gaseosa, harina y azúcar. En invierno se elaboran las gachas con setas de cardo, elaboradas a base de harina de almortas, un plato indispensable en la matanza del cerdo aderezado con su carne (existe la superstición de no comer gachas cuando muere un vecino, pues se dice que el difunto les da vueltas con el dedo).En Semana Santa se come potaje y bacalao y se elaboran en las casas torrijas. Muy frecuentes son los guisos de cordero u oveja frita o en caldereta, especialmente en las comidas multitudinarias. Las palpartas se elaboran con masa de pan frita y azúcar y se pueden comer con chocolate o azúcar. Para el día de Todos los Santos se elabora un turrón a base de almendras y azúcar.

 

Historia

Historia Almonacid del Marquesado

Para encontrar los primeros pobladores de Almonacid cuyos restos materiales nos han llegado hasta el presente  debemos partir de la Edad del Bronce, muy posiblemente al Bronce Final, dado que en el término se han hallado de forma descontextualizada instrumental lítico y cerámica atribuible a este período, en los inicios del primer milenio a. C. En las inmediaciones de Almonacid también se han hallado restos cerámicos atribuibles a la Primera Edad del Hierro. Aunque estos hallazgos se dan en diferentes parajes del término, existe una tendencia a la concentración en ciertos lugares que, más tarde, serían núcleos habitados en época histórica.


En época romana, el pueblo de Almonacid floreció bajo la influencia de la vecina ciudad de Segóbriga, ubicada únicamente a unos 8 km del pueblo, y de aquel vicus ha quedado constancia en restos, algunos de los cuales aún hoy se pueden observar, como la vía romana que pasaba por la población, la necrópolis de incineración ubicada al suroeste del pueblo, la cerámica sigillata que se puede encontrar en las inmediaciones del caserío y, posiblemente, la fuente y el arca (una obra hidráulica consistente en un depósito que recoge las aguas del manantial y una conducción que llega hasta la fuente de los tres caños, que ha suministrado agua al pueblo desde aquellos lejanos tiempos). Aparte de estos restos, el término municipal estuvo salpicado de otros asentamientos, algunos de los cuales serían villae rústicas para la explotación agropecuaria. También encontramos otro vicus de cierta extensión al oeste del pueblo, en el paraje denominado los Majanares, con una gran cantidad de terra sigillata, restos de enterramientos y epígrafes, el más importante de los cuales está dedicado a la diosa Diana. Este lugar es especialmente importante para la historia de la Endiablada, pues aquí se sitúa el hallazgo de la imagen de San Blas según la leyenda.


En época medieval son nulas las noticias que tenemos hasta el siglo XIII, pero hemos de tener en cuenta que el nombre del pueblo procede de una palabra latina (monasterium) unida al artículo árabe al, que en su forma árabe sería al-monastir. Por tanto, "Almonacid" significa, literalmante, “el monasterio”, lo cual es desconcertante actualmente por ignorar qué tipo de monasterio se ubicó aquí. Según ciertos expertos en etimología, este topónimo puede surgir a partir de monasterios cristianos previos a la invasión árabe.


Una vez reconquistada y repoblada la comarca cercana, en el término municipal encontramos los restos de una aldea medieval sobre lo que fue el vicus romano de los Majanares, la cual se denominó Fuente de Domingo Pérez aldea que, junto a Almonacid, perteneció a la villa de Alarcón. Además encontramos otros núcleos menores denominados Villar de Sancho Cojo y San Miguel, ambos erigidos igualmente en antiguos emplazamientos romanos. Todos ellos se despoblaron durante la Edad Media.


La villa de Alarcón abandona su condición de realengo en 1305, fecha a partir de la cual pasa ser posesión de don Juan Manuel, señor de Villena, hijo del infante don Manuel y uno de los más grandes señores de Castilla. Es por su pertenencia al Marquesado de Villena por lo que Almonacid recibe su segundo topónimo, el cual no aparece en los documentos hasta el siglo XVI, dado que anteriormente únicamente se nombra como Almonaster, Almonastir,  AlmonascirAlmonacir, e, incluso, Almonacirejo.            


En 1455, el marqués de Villena, Juan Pacheco, dona la villa de Villarejo de Fuentes. junto con Almonacid, a su hija Beatriz como dote al casar con el conde de Medellín. En 1476 cuando el Marqués Diego López Pacheco es derrotado en la guerra civil castellana, los Reyes Católicos otorgan privilegio de villazgo a Almonacid del Marquesado. Una vez restituidas sus posesiones a Beatriz Pacheco, Almonacid se integra en el señorío de Villarejo de Fuentes, cuyos titulares serán sus descendientes, y que, a partir de 1644, será detentado por los Silva, condes de Cifuentes. A partir del siglo XIX, el Señorío de Villarejo sería posesión de los Queralt, condes de Santa Coloma.


Almonacid, según los documentos, fue una villa de escasa población, con una economía agrícola pobre y con todos sus vecinos pecheros, es decir que pagaban pechos o impuestos por no pertenecer a la nobleza. Los condes de Cifuentes (posteriormente de Santa Coloma) y la parroquia de Santiago con sus vínculos, capellanías, beneficios y fábrica parroquial fueron los mayores terratenientes del término hasta el siglo XX.


La iglesia de Santiago de Almonacid fue edificada a principios del siglo XVIII, sustituyendo una muy antigua iglesia de mampostería encalada y artesonado de madera, la cual quedó pequeña ante el aumento de población de la villa, además de estar muy deteriorada antes de su demolición. Ésta albergaba hasta cinco retablos dorados, el mayor dedicado al Cristo de los Milagros. También contaba el pueblo con una ermita dedicada a San Sebastián en el siglo XVIII. El patrimonio artístico de la parroquia de Almonacid, junto con los antiguos archivos municipales y parroquiales fueron destruidos durante la Guerra Civil.


En 1805, el pueblo sufrió una terrible tormenta de granizo que acabó con la cosecha, sucedida por una epidemia de malaria que redujo su población a la mitad. En la Primera Guerra Carlista acaeció en las cercanías del pueblo una escaramuza entre la partida carlista de Palillos y los cazadores a caballo de la Guardia Real matando éstos a 24 miembros de la partida, incluidos el propio hijo de Palillos y el coronel Ramón Rodríguez Cano, además de apresar a otros 12, entre ellos el célebre carlista cura de Malagón.


A mediados del siglo XIX aún eran visibles los despoblados de San Clemente (Fuente de Domingo Pérez) y San Miguel. Además, el término tenía cierta fama en la recolección de hierbas medicinales.


La población de Almonacid, aunque escasa, mantuvo una tendencia ascendente hasta los años 30 del siglo XX, fecha en la que rozan los 1200 habitantes. A partir de aquí el inexorable declive demográfico comienza, sin haberse detenido actualmente.


Para saber más:


GARCÍA MORATALLA, Pedro Joaquín: La tierra de Alarcón en el Señorío de Villena (siglos XIII – XV). Instituto de Estudios Albacetenses “Don Juan Manuel” de la Excma. Diputación Provincial de Albacete. Albacete 2003.


GONZALBES CRAVIOTO, Enrique: “Almonacid del Marquesado en la Antigüedad”. El patrimonio cultural como factor de desarrollo. Universidad de Castilla-La Mancha y Ayuntamiento de Almonacid del Marquesado. Cuenca, 2006.


SÁNCHEZ MARTÍNEZ, Julián: Almonacid del Marquesado: recorrido por su historia. Ediciones provinciales, nº 115. Diputación Provincial de Cuenca, 2011.


VALERO CASTELL, Blas: Miliarios romanos de Villarejo de Fuentes y Alconchel. Real Academia de la Historia, 1888.

 

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Enlaces de Interés


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